La economía estadounidense registró en febrero una pérdida neta de 92.000 puestos de trabajo no agrícolas, la mayor caída desde octubre de 2025 y la primera contracción significativa en meses, según el informe mensual de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). Esta cifra contrasta con las expectativas de los analistas, que anticipaban creación de empleo, y se suma a una revisión a la baja de enero (de 130.000 a 126.000 empleos), alimentando preocupaciones sobre la salud del mercado laboral.
Los sectores más afectados fueron salud (-28.000 empleos, con fuerte impacto por huelgas en consultorios médicos y hospitales como Kaiser y Tenet), información (-11.000) y gobierno federal (-10.000). Factores temporales como huelgas masivas en el sector sanitario y una tormenta helada que afectó a miles de trabajadores contribuyeron al dato negativo, aunque el sector privado mostró cierta resiliencia al excluir estos elementos.
La tasa de desempleo subió una décima hasta el 4,4%, reflejando mayor dificultad para encontrar trabajo. En 2025, la creación de empleo promedió solo 181.000 puestos mensuales, muy por debajo de los 2,01 millones de 2024. Expertos atribuyen la desaceleración a políticas migratorias restrictivas, despidos por adopción de inteligencia artificial en empresas como Amazon, Walmart y Morgan Stanley, y presiones inflacionarias por el alza del petróleo.
Analistas como Seema Shah de Principal Asset Management advierten que un mercado laboral debilitado aumenta riesgos económicos, pero podría abrir la puerta a recortes de tasas por la Fed, complicados por la inflación persistente. Ellen Zentner de Morgan Stanley señaló que los datos colocan a la Reserva Federal “entre la espada y la pared”, entre apoyar el crecimiento y contener precios elevados. El dato revive temores de estanflación y obliga a monitorear de cerca los próximos informes.



