Los neobancos y fintechs como Revolut, Nu, Ualá, Hey Banco, Openbank y Plata aceleran su expansión en México, donde la banca tradicional cerró 2025 con ganancias récord de 304.000 millones de pesos. Estas plataformas digitales atraen clientes con cero comisiones, bajos costos y enfoque en segmentos subatendidos: jóvenes, trabajadores informales y PYMES, en un país con penetración crediticia inferior al 35%.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha cuestionado los altos márgenes de la banca tradicional ante la limitada inclusión financiera, lo que favorece a las fintechs. Varias ya migran hacia licencias bancarias completas: Nu obtuvo autorización en 2025, Ualá adquirió ABC Capital, Klar compró Bineo de Banorte y Mercado Pago avanza en su trámite. Esto les permite captar depósitos protegidos (hasta 3,3 millones de pesos), ofrecer hipotecas e inversiones.
La banca tradicional responde creando brazos digitales propios (Hey Banco, Openbank) e invirtiendo en apps móviles para retener clientes. Expertos señalan que la Ley Fintech original buscaba nichos flexibles, pero ahora las fintechs buscan superar límites regulatorios mediante adquisiciones, mientras la banca exige competencia en igualdad de condiciones.
Para 2026, la pugna se centra en experiencia del usuario, digitalización e inclusión. Las fintechs resuelven barreras para la base socioeconómica con productos accesibles; la banca se adapta y especializa. Se prevé mayor consolidación, con énfasis en remesas digitales y tesorería, beneficiando al consumidor pese al lento crecimiento económico general.



