La agencia Moody’s proyecta que la cartera de crédito del sistema bancario mexicano expandirá en 2026 a un ritmo superior al crecimiento del PIB, estimado en 1.2% más del doble del 0.6% anticipado para 2025. Este avance se apoyará en la llegada de nuevos competidores, con cinco solicitudes pendientes de licencias para bancos digitales y tradicionales, así como en la innovación tecnológica y una regulación fuerte en capital y liquidez.
A pesar del entorno de crecimiento económico moderado, los bancos mantendrán una postura prudente en la colocación de préstamos, especialmente en segmentos vulnerables como el crédito al consumo no garantizado (tarjetas, personales y de nómina) y a pequeñas y medianas empresas. Estos portafolios registran leves alzas en morosidad, lo que impulsa a las instituciones a evitar expansiones agresivas para proteger la calidad de sus activos.
Entre los principales riesgos figuran la incertidumbre con socios comerciales incluyendo posibles renegociaciones extendidas del T-MEC, la aplicación de aranceles y un panorama geopolítico inestable que podría reavivar presiones inflacionarias y frenar inversiones. No obstante, el sector conserva niveles sólidos de capital, liquidez y calidad crediticia, lo que le otorga capacidad para absorber eventuales pérdidas.
Moody’s espera una rentabilidad robusta para la banca en 2026, favorecida por la aprobación de nuevas licencias y mejoras en controles contra lavado de dinero. Una renegociación exitosa del T-MEC generaría mayor certidumbre y dinamismo, aunque el enfoque conservador predominará ante los desafíos externos e internos.




