Los principales metales cotizados en los mercados globales mostraron rendimientos mixtos durante el primer trimestre de 2026, marcados por una fuerte volatilidad y retrocesos en marzo. Aunque habían iniciado el año con ganancias, el conflicto en Medio Oriente y el impacto de presiones inflacionarias alteraron su trayectoria frente a otros commodities, borrando parte de las ganancias acumuladas.
El oro, tradicional activo de refugio, experimentó una corrección importante y registró una caída superior al 15 % en marzo, mientras que la plata retrocedió más de 21 % en el mismo mes. El cobre, clave para la industria, también se contrajo cerca de 8.6 % en ese periodo. Estos movimientos reflejan ajustes técnicos tras el fuerte avance de los metales en trimestres previos y la búsqueda de liquidez por parte de inversionistas ante la incertidumbre global.
Expertos de mercado señalaron que las expectativas de tasas de interés más altas por periodos prolongados sumadas al alza de los precios energéticos y las tensiones geopolíticas han influido en las correcciones. Además, la elección de un nuevo presidente para la Reserva Federal de Estados Unidos con una postura más estricta contribuyó a enfriar el apetito por metales preciosos y básicos.
A pesar de estos retrocesos, analistas consideran que los fundamentos de la demanda de metales como el cobre impulsada por la electrificación y la transición energética siguen sólidos a mediano y largo plazo, lo que podría sostener cierto interés inversor una vez que se absorban los efectos de las tensiones actuales.



