El alza en los precios del jitomate y distintos tipos de chiles ha incrementado la presión inflacionaria en México, al registrar aumentos de hasta 200 por ciento en el último año. Este encarecimiento impacta directamente en la canasta básica y en el gasto diario de los hogares, especialmente en alimentos de consumo frecuente.
Durante marzo de 2026, la inflación anual se ubicó en 4.59 por ciento, aún por encima del objetivo del Banco de México. Este comportamiento ha sido impulsado principalmente por el incremento en productos agropecuarios, en particular verduras, cuyos precios han mostrado fuertes variaciones en diferentes regiones del país.
El jitomate destaca entre los productos más afectados, con aumentos cercanos al 190 por ciento en algunos mercados. De igual forma, el chile poblano reportó incrementos superiores al 180 por ciento, mientras que variedades como el jalapeño y el serrano también registraron alzas significativas.
Especialistas señalan que estos incrementos responden a factores como condiciones climáticas adversas, mayores costos de producción y problemas en la cadena de suministro, lo que continúa afectando el poder adquisitivo de las familias mexicanas.


