Moody’s Ratings estima que entre 2025 y 2030 se invertirán al menos 3 billones de dólares en infraestructura de centros de datos a nivel mundial, impulsada por el auge de la inteligencia artificial, la nube y los servicios digitales.
Los principales hiperescaladores Microsoft, Amazon, Google, Oracle, Meta y CoreWeave lideran la expansión. Solo en 2026 destinarían cerca de 500 mil millones de dólares a nueva capacidad, con la mayoría de los proyectos ya respaldados por contratos de largo plazo que minimizan el riesgo de sobreoferta.
El consumo energético crece en paralelo: la Agencia Internacional de la Energía prevé que los centros de datos demanden 600 teravatios hora en 2026, un aumento del 14% respecto al año anterior. Sin embargo, el sector enfrenta serios desafíos: escasez de energía y agua, oposición vecinal y alzas en costos por falta de mano de obra calificada y equipos.
A pesar de las limitaciones, los expertos anticipan una aceleración en los próximos 12 a 18 meses. Esta ola de inversión, considerada un “superciclo” de la era digital, podría generar excesos si las expectativas de crecimiento de la IA no se cumplen




