La inflación general en México alcanzó 3.79 por ciento anual en enero de 2026, según el INEGI, un aumento desde el 3.69 por ciento de diciembre anterior, aunque por debajo de las proyecciones de analistas (3.82 %). La variación mensual fue de 0.38 por ciento, afectada por la habitual “cuesta de enero”.
El componente subyacente que elimina alimentos frescos y energéticos registró su mayor presión: subió 0.60 por ciento mensual y 4.52 por ciento anual, el nivel más alto desde enero de 2024. Este indicador lleva nueve meses consecutivos por encima del 4 por ciento, reflejando persistentes alzas en mercancías y servicios.
Por su parte, la inflación no subyacente mostró alivio, con una caída mensual de 0.36 por ciento y una tasa anual de 1.39 por ciento, gracias a menores precios en frutas, verduras y algunos energéticos. Los mayores incrementos mensuales se observaron en alimentos, bebidas y tabaco (1.63 %), así como en educación y alimentos fuera del hogar.
Aun con el repunte, la inflación general permanece dentro del rango objetivo de Banco de México (3 % ±1 punto porcentual). Los datos refuerzan la atención del mercado sobre la próxima decisión de política monetaria, en un entorno de presiones subyacentes elevadas que podrían limitar recortes adicionales en la tasa de interés.




