La inflación en México registró un repunte durante marzo de 2026 al ubicarse en 4.59 por ciento anual, aunque el dato resultó menor a lo previsto por analistas. Este incremento marca una aceleración respecto a febrero, cuando el indicador se colocó en 4.02 por ciento, manteniendo la tendencia al alza observada en los primeros meses del año.
A pesar del aumento, el nivel inflacionario sorprendió positivamente a los mercados, que anticipaban un crecimiento mayor. Sin embargo, la cifra aún se mantiene fuera del rango objetivo del Banco de México, fijado en 3 por ciento con un margen de un punto porcentual, lo que refleja presiones persistentes en la economía nacional.
El comportamiento de los precios estuvo influido principalmente por el componente no subyacente, donde destacan los incrementos en productos agropecuarios, especialmente frutas y verduras. Estos productos han mostrado alta volatilidad y han sido un factor clave en el repunte inflacionario registrado en las últimas semanas.
En contraste, la inflación subyacente que excluye bienes y servicios más volátile mostró señales de moderación, lo que podría indicar una desaceleración gradual en las presiones de fondo. No obstante, especialistas advierten que el panorama sigue siendo incierto, debido a factores externos como el encarecimiento de energéticos y tensiones globales que continúan afectando los precios.


