Los precios internacionales de los alimentos y fertilizantes registraron un aumento reciente, impulsado principalmente por tensiones geopolíticas y el encarecimiento de la energía. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el índice global de alimentos subió 2.4 por ciento en marzo, alcanzando su nivel más alto en varios meses.
El incremento ha estado ligado al alza en los costos energéticos, especialmente del petróleo y el gas, lo que impacta directamente en la producción agrícola y el transporte. Productos como aceites vegetales, azúcar y cereales mostraron aumentos, destacando el caso del trigo, cuyos precios se elevaron por preocupaciones en las cosechas y mayores costos de insumos.
En paralelo, los fertilizantes también han registrado aumentos significativos. El Banco Mundial reportó un alza mensual de 6.5 por ciento en febrero, en un contexto de limitaciones de producción y disrupciones en el comercio global. Este encarecimiento eleva los costos de cultivo y podría reducir la superficie sembrada en distintos países.
Especialistas advierten que, si estas condiciones persisten, la presión sobre los precios de los alimentos continuará en los próximos meses. La menor disponibilidad de insumos y el aumento en los costos de producción podrían traducirse en una menor oferta agrícola, generando mayores presiones inflacionarias a nivel mundial.


