El peso mexicano registró una depreciación de 0.66 por ciento frente al dólar, luego de la decisión del Banco de México (Banxico) de recortar su tasa de interés de referencia. La moneda nacional se ubicó cerca de las 18 unidades por dólar en el mercado cambiario, reflejando la reacción inmediata de los inversionistas.
El banco central redujo la tasa en 25 puntos base, situándola en 6.75 por ciento, una medida que sorprendió a los mercados financieros. Analistas esperaban mayor cautela debido a presiones inflacionarias aún presentes, por lo que el anuncio generó volatilidad y una menor demanda por activos en pesos.
Especialistas explicaron que el ajuste ocurre en un entorno internacional complejo, marcado por incertidumbre económica y factores geopolíticos que han fortalecido al dólar. Este contexto ha incrementado la presión sobre monedas emergentes, incluido el peso mexicano.
Aunque Banxico busca estimular la actividad económica con una política más flexible, persisten riesgos inflacionarios y cambiarios. Expertos advierten que la moneda nacional podría continuar bajo presión en el corto plazo, dependiendo del comportamiento de los mercados globales.


