La agencia Fitch Ratings estimó que la deuda pública acumulada de las 10 principales economías desarrolladas (DM10) llegará a 75.5 billones de dólares a finales de 2026, equivalente al 105% de su PIB combinado. Esto supondría un aumento de 4.4 billones de dólares adicionales respecto a los niveles actuales, prolongando una tendencia de crecimiento acelerado que se observa desde hace dos décadas.
Hace 20 años, esta deuda se ubicaba en 26 billones de dólares (68% del PIB). El incremento se ha intensificado por déficits fiscales persistentes, con Estados Unidos liderando el mayor desequilibrio en 2026 con un déficit general de 7.3% del PIB (2.3 billones de dólares). Otros países como Francia (5.4%), Reino Unido (4.7%) y Alemania (4.0%) también enfrentan brechas fiscales significativas.
Fitch identifica como causas principales la ampliación de estímulos fiscales a partir de 2025 en naciones como EE.UU., Alemania y Japón, mayores gastos en defensa ante tensiones geopolíticas, un crecimiento económico moderado, el alza en costos de intereses y presiones políticas por mayor gasto público en un entorno desafiante.
La agencia advierte que estos factores dificultan la estabilización y reducción de la deuda en las economías avanzadas, aumentando su vulnerabilidad a shocks futuros. La trayectoria ascendente representa un riesgo clave para la sostenibilidad fiscal a mediano plazo en los mercados desarrollados.


