En diciembre de 2025, el costo de la canasta alimentaria y no alimentaria registró sus niveles más altos desde 1992, de acuerdo con el Inegi. En zonas urbanas, una persona necesitó en promedio 4 mil 818.14 pesos mensuales para cubrirla, mientras que en áreas rurales el monto fue de 3 mil 451.13 pesos.
Durante 2025, el incremento anual fue de 3.8% en las ciudades (177.98 pesos más por persona) y de 3.5% en el ámbito rural (116.89 pesos adicionales). De esta manera, el alza urbana superó ligeramente la inflación general, que cerró el año en 3.7%.
Los principales aumentos se concentraron en alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar (hasta 7.3% en rural), carnes como bistec y molida de res (alrededor de 17.5%), leche pasteurizada (9.4% en urbano), transporte público, cuidados personales y educación.Estos datos reflejan el creciente encarecimiento de bienes y servicios básicos, afectando con mayor intensidad el poder adquisitivo de las familias en entornos urbanos, donde el costo de vida se elevó por encima del promedio nacional.


