El crecimiento de los autos eléctricos en México enfrenta un nuevo desafío debido a los aranceles de hasta 50% aplicados a vehículos importados de países sin tratado comercial, incluyendo China. La medida busca proteger la industria local, pero podría frenar el impulso hacia la movilidad eléctrica en un mercado todavía incipiente.
Los autos chinos han ganado terreno gracias a su precio accesible, permitiendo que más consumidores y empresas adopten tecnologías limpias. Sin embargo, con los nuevos gravámenes, las armadoras analizan cómo absorber los costos sin trasladarlos completamente al comprador, un factor clave para mantener la competitividad frente a los autos de combustión interna.
Expertos advierten que los modelos de entrada y los vehículos usados, que son importantes para transporte público y plataformas de movilidad, serán los más afectados. Incluso pequeños incrementos en precio pueden reducir significativamente la demanda de estas unidades, poniendo en riesgo la expansión del sector eléctrico.
A pesar de este reto, asociaciones y empresas del sector mantienen una perspectiva positiva. Señalan que la innovación tecnológica y posibles incentivos públicos podrían compensar los efectos de los aranceles, asegurando que la electromovilidad siga creciendo en México.




