En un giro de los acontecimientos más predecible que el final de una telenovela de las nueve, un juez federal, probablemente harto de tanto berrinche, le ha dado un manotazo en la mesa a Donald Trump. Resulta que el hombre del peinado desafiante decidió que la Casa Blanca era su club privado y les quitó las llaves a los reporteros de CNN, MS NOW y Politico, como si fueran el primo incómodo que se come todos los bocadillos en la fiesta. Pero la justicia, a veces, se pone las pilas y le recordó al presidente que no puede vetar a la gente solo porque no le gusta cómo escriben sobre él.
La defensa de la Casa Blanca fue una joya de la comedia involuntaria. Con una cara más dura que el pan de la semana pasada, sus abogados alegaron que prohibir a estos periodistas era una cuestión de «seguridad nacional». Al parecer, un reportero con una libreta y un bolígrafo representa una amenaza más grande para la seguridad nacional que un ciberataque ruso o el colesterol del propio presidente. Uno se imagina al periodista de CNN intentando robar los códigos nucleares con un micrófono oculto en un sándwich de pastrami.
Pero el juez Tim Kelly, que al parecer sí desayunó con sentido común esa mañana, miró los argumentos del Gobierno y básicamente les dijo que su cuento tenía menos fundamento que una casa de naipes en medio de un huracán. El propio magistrado señaló que Trump había confesado en sus redes sociales que el problema no era la seguridad, sino que los medios eran unos «mentirosos» y su tono era muy «negativo». O sea, que los castigó por herir sus sentimientos, que es el equivalente legal de «¡ya no te ajunto!».
Así que, por ahora, los reporteros pueden volver a la Casa Blanca, probablemente con una sonrisita de «te lo dije» que sacará de quicio al mandatario. El juez les ha dado un pase temporal de 14 días para que sigan haciendo preguntas incómodas, mientras la batalla legal continúa. Se espera que la próxima disputa sea por el control del mando a distancia del televisor en la Sala Oval. Seguiremos informando, si nos dejan entrar.