México se convirtió en el segundo país más afectado por el encarecimiento de las importaciones de gasolina provocado por la crisis en el estrecho de Ormuz. Entre marzo y agosto de 2026, el impacto neto para el país alcanzó 2 mil 500 millones de dólares, según un análisis del Centre for Research on Energy and Clean Air.
El conflicto en Medio Oriente disparó las cotizaciones internacionales de los combustibles. Durante ese periodo, la gasolina registró un precio promedio de 133 dólares por barril, 43% por encima de los 93 dólares previstos por los mercados de futuros antes del inicio de la guerra, incrementando considerablemente la factura mexicana.
En conjunto, México desembolsó 4 mil 705 millones de dólares adicionales frente a lo previsto por sus importaciones de gasolina, diésel, turbosina y gas natural. Este resultado colocó al país en el lugar 20 entre las economías más afectadas mundialmente por el incremento general de los precios energéticos.
Sin embargo, el impacto fue parcialmente compensado por mayores ingresos provenientes de las exportaciones energéticas. México obtuvo 2 mil 900 millones de dólares adicionales respecto a las estimaciones previas al conflicto. De esa cantidad, alrededor de 2 mil 500 millones, equivalentes a 86%, correspondieron a las ventas internacionales de petróleo crudo.





