El Banco de México (Banxico) advirtió que la inflación podría descender más lentamente de lo previsto debido a diversos riesgos internos y externos. La mayoría de los integrantes de su Junta de Gobierno considera que el balance continúa sesgado al alza, mientras algunos estiman que la inflación convergerá hacia la meta de 3% hasta el cuarto trimestre de 2027.
Entre las principales amenazas se encuentran los conflictos geopolíticos, particularmente en Medio Oriente, debido a sus efectos sobre el petróleo y otras materias primas. La falta de un cese al fuego definitivo y las restricciones en el estrecho de Ormuz podrían encarecer combustibles, transporte y producción, además de generar nuevas dificultades en las cadenas internacionales de suministro.
Banxico también mantiene especial atención sobre la inflación subyacente y particularmente los servicios, cuyos precios presentan resistencia para disminuir. A ello se suman los costos laborales y el riesgo de nuevos aumentos en mercancías alimenticias. Las condiciones climáticas, incluido el fenómeno de El Niño, también podrían reducir la producción agrícola y presionar los alimentos.
Pese a estos riesgos, existen factores favorables para contener los precios. La fortaleza del peso mexicano ayuda a reducir presiones inflacionarias, mientras la política monetaria continúa teniendo efectos restrictivos. Las expectativas para 2026 han mejorado, aunque permanecen por encima del objetivo permanente de 3% establecido por Banxico.




