Los desastres se portaron “bien” y Swiss Re ya huele la trampa

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Resulta que en el primer semestre de 2026 las catástrofes naturales del planeta decidieron aflojar el apretón y dejaron “solo” 100.000 millones de dólares en destrozos. Swiss Re, esa empresa suiza que vive de contar ruinas ajenas con calculadora suiza, sacó la cuenta y casi se atraganta de alivio… hasta que recordó que el calendario sigue teniendo segunda mitad.

La cifra es más de un tercio más baja que el año pasado y un 10 % por debajo del promedio de la última década. Traducción para adultos con hipoteca: el mundo rompió menos cosas de lo habitual, y eso ya es noticia de portada. Para las aseguradoras el golpe fue de 42.000 millones, el nivel más bajo desde aquel primer semestre de 2020 en el que hasta los huracanes parecían estar en cuarentena. Comparado con 2025, cuando los incendios de Los Ángeles convirtieron el semestre en una parrillada de 91.000 millones, esto parece casi un retiro espiritual.

El villano principal del ranking fue el terremoto de Venezuela, con unos 20.000 millones en pérdidas. Eso sí, Swiss Re aclara con cara de póker que apenas una partecita estará asegurada, porque en el país la cultura del seguro anda más desaparecida que el cambio en el bolsillo a fin de mes. O sea: hay destrozos de película, pero la factura para el sector asegurador todavía está en modo “averiguaremos”.

Y aquí viene el balde de agua fría. Balz Grollimund, el hombre de Swiss Re encargado de mirar desastres sin pestañear, soltó la frase que nadie quería oír: un primer semestre barato no significa que el riesgo se haya jubilado. Un huracán, un temblor o un incendio forestal con ganas de protagonismo pueden volver a poner el contador en modo drama en dos tardes. De postre, recordó los recientes fuegos en Europa como prueba de que el calor y la sequía están trabajando horas extra.

La historia, esa vieja pesada, respalda la paranoia: en promedio, el 58 % de la factura anual de las aseguradoras por desastres cae en el segundo semestre, cortesía de la temporada de huracanes en el Atlántico. En cristiano: la primera mitad del año fue la entrada barata al cine; la segunda suele ser cuando empiezan los efectos especiales de verdad.

Así que sí, el planeta gastó menos en catástrofes entre enero y junio. Felicidades a todos. Ahora abróchense el cinturón, porque Swiss Re ya está mirando el horizonte como quien espera a la suegra después de una tregua demasiado larga.

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