En Santo Domingo 2026, la delegación mexicana decidió que los récords existen solo para ser destrozados con estilo. Con 146 medallas de oro, superó las 145 de San Salvador 2023 y se quedó con el primer lugar del medallero, muy por encima de Colombia y Cuba. El responsable del golpe final fue el halterista Jorge Cárdenas, quien en la categoría de 71 kilogramos levantó 150 kilos en arranque y convirtió una marca histórica en un hecho consumado.
El resto del equipo actuó como si competir fuera una rutina matutina. Natación, clavados, tiro deportivo, taekwondo, remo y atletismo aportaron preseas como si repartieran volantes en una esquina. Mientras tanto, los rivales regionales observaban cómo la diferencia se agrandaba jornada tras jornada, hasta quedar convertidos en extras de una película que ya tenía final escrito.
Cárdenas no solo ganó su oro: su levantamiento simbolizó el momento exacto en que México rompió la marca anterior y dejó claro que la delegación llegó a Santo Domingo con la intención de reescribir la historia regional. La mezcla de atletas experimentados y jóvenes debutantes funcionó como un reloj suizo con esteroides.
El resultado confirma que el deporte mexicano ya no se conforma con dominar el Caribe. Con la vista puesta en Los Ángeles 2028, el equipo cierra el ciclo centroamericano convertido en la referencia obligada de la zona y con la certeza de que 146 oros no fueron casualidad, sino el siguiente paso de una máquina que sigue afinándose.



