La industria manufacturera de México comenzó a mostrar señales de recuperación durante julio al registrar un aumento en las ventas y en los nuevos pedidos, aunque las empresas mantienen un ritmo moderado de producción ante la persistente incertidumbre sobre la demanda externa. De acuerdo con el más reciente Índice de Gerentes de Compras (PMI) de S&P Global, el sector ligó dos meses de expansión, impulsado principalmente por el fortalecimiento del mercado interno.
El informe señala que el incremento en las ventas no se tradujo en un crecimiento equivalente de la producción. Las compañías optaron por actuar con cautela y evitar aumentos significativos en sus niveles de fabricación, contratación de personal o acumulación de inventarios, mientras evalúan la evolución del entorno económico. Aunque los nuevos pedidos nacionales avanzaron, las exportaciones volvieron a mostrar debilidad y registraron su mayor caída del año debido a una menor demanda procedente de Estados Unidos, Europa y Centroamérica.
Los fabricantes también reportaron un mayor dinamismo en la compra de insumos, reflejo de una mejora gradual en las expectativas de corto plazo. Sin embargo, el incremento en los costos de producción continuó presionando los márgenes de las empresas, que en muchos casos evitaron trasladar esos aumentos a los consumidores para no afectar la competitividad de sus productos.
Especialistas consideran que la manufactura mexicana atraviesa una etapa de estabilización, aunque todavía enfrenta importantes desafíos para consolidar una recuperación sostenida. La evolución del mercado estadounidense, el comportamiento de las exportaciones y la confianza empresarial serán factores determinantes para que las fábricas incrementen nuevamente su producción y fortalezcan el crecimiento del sector durante los próximos meses.




