Alemania registró casi 5.000 insolvencias empresariales durante el segundo trimestre de 2026, la cifra más alta para ese periodo desde 2005, según datos del Instituto de Investigación Económica de Halle. Entre abril y junio, 4.996 compañías iniciaron procedimientos de quiebra, un aumento del 9 % respecto al trimestre anterior.
La crisis afectó prácticamente a todos los grandes sectores de la economía, incluidos la construcción, el comercio, los servicios, el mercado inmobiliario y la hostelería. Las insolvencias pusieron en riesgo alrededor de 45.500 empleos. Solo en junio quebraron 1.702 empresas, un 20 % más que durante el mismo mes del año anterior y un 80 % por encima del promedio previo a la pandemia.
Especialistas advierten que las quiebras se mantienen en un nivel “excepcionalmente alto” y que la situación podría continuar deteriorándose durante el tercer trimestre. Entre los principales factores se encuentran el debilitamiento de la demanda, los elevados costos energéticos, las altas tasas de interés y la pérdida de competitividad de la industria alemana.
La mayor economía de la Unión Europea sufrió contracciones consecutivas en 2023 y 2024, algo que no ocurría desde hacía más de dos décadas, y para 2026 solo se proyecta un crecimiento cercano al 0,5 %. La presión es especialmente grave en el sector manufacturero y automotriz, mientras empresas como Volkswagen avanzan con planes de reestructuración y posibles recortes masivos de empleos.



