La Unión Europea abrió un nuevo frente diplomático con Israel tras debatir posibles sanciones contra el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, acusado de humillar públicamente a activistas internacionales detenidos durante la interceptación de una flotilla humanitaria rumbo a Gaza. La controversia surgió luego de la difusión de videos en los que los activistas aparecen arrodillados y esposados bajo custodia israelí, imágenes que provocaron indignación en varios gobiernos europeos.
España encabeza la presión dentro del bloque comunitario para que se adopten medidas restrictivas contra el funcionario israelí, incluyendo limitaciones de viaje y sanciones diplomáticas. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificó el trato a los activistas como “inaceptable” y pidió una respuesta coordinada de Bruselas. Otros países europeos también expresaron preocupación por posibles violaciones a los derechos humanos.
Las denuncias se intensificaron después de que varios integrantes de la flotilla reportaran agresiones físicas, privación del sueño y malos tratos durante su detención. Organizaciones humanitarias y de derechos civiles aseguraron que algunos activistas requirieron atención médica tras ser deportados a Turquía.
El caso ha incrementado la presión internacional sobre el gobierno israelí y profundizado las divisiones dentro de la Unión Europea respecto a la relación diplomática con Israel. Aunque no existe consenso pleno para aprobar sanciones inmediatas, el debate refleja un endurecimiento de la postura europea frente a las acciones del ala ultraderechista del gabinete israelí.

