China activó por primera vez su ley antiextraterritorial para bloquear el efecto de sanciones estadounidenses, justo antes de la esperada reunión entre Xi Jinping y Donald Trump.
El Ministerio de Comercio prohibió a empresas y ciudadanos chinos acatar las sanciones de Washington contra cinco refinerías nacionales acusadas de comprar petróleo iraní. La norma permite además demandar en China a quienes cumplan dichas sanciones y generen daños.
Analistas ven el movimiento como una “alfombra de bienvenida con dientes”: una demostración de fuerza que marca un cambio en las reglas del juego económico bilateral, aunque Pekín mantiene otras herramientas estratégicas como el control de tierras raras.
Ambas potencias llegan a la cumbre con posiciones equilibradas pero tensas, especialmente por el tema de Irán. El principal interrogante es si podrán rebajar la confrontación comercial sin que ninguna pierda prestigio.


