La economía mexicana enfrenta un panorama de desaceleración que podría derivar en su primera contracción desde 2024, de acuerdo con análisis recientes. Durante el arranque de 2026, diversos indicadores muestran debilidad en la actividad productiva, lo que anticipa un desempeño económico más moderado en los próximos meses.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reflejan un crecimiento anual limitado de apenas 0.5 por ciento en marzo, impulsado principalmente por el sector servicios, mientras que las actividades industriales continúan mostrando retrocesos. Además, en términos mensuales, la economía se mantuvo prácticamente sin cambios, confirmando un estancamiento en el corto plazo.
El debilitamiento responde a factores tanto internos como externos. La incertidumbre comercial, la menor inversión y la fragilidad de la industria han frenado el dinamismo económico. A esto se suman presiones globales, como tensiones geopolíticas y ajustes en las cadenas de suministro, que han impactado el ritmo de crecimiento del país.
Especialistas advierten que, de mantenerse esta tendencia, México podría registrar una caída trimestral, marcando su primer retroceso en dos años. No obstante, señalan que el comportamiento del consumo interno y las decisiones de política económica serán clave para evitar una contracción más profunda en el resto de 2026.


