En China, una familia recurrió a la inteligencia artificial para crear un clon digital de su hijo único, fallecido en un accidente de tránsito hace un año. El objetivo fue proteger la salud emocional de la madre, de más de 80 años y con problemas cardíacos, a quien nunca informaron de la tragedia.
El avatar, desarrollado por un equipo tecnológico a partir de fotos, videos y grabaciones de voz, mantiene videollamadas diarias con la anciana. El clon simula que el joven trabaja en otra ciudad y promete regresar pronto, respondiendo con naturalidad a las conversaciones.
Este caso ha generado un intenso debate ético en redes sociales chinas. Mientras algunos lo consideran un acto de compasión, otros advierten sobre los riesgos de “engañar emociones” y el posible daño mayor cuando se descubra la simulación.
Expertos internacionales en IA destacan cómo esta tecnología comienza a intervenir en procesos de duelo y relaciones familiares, planteando interrogantes globales sobre sus límites morales y el futuro de los vínculos humanos.


