El gasto en diésel de los camioneros en Estados Unidos alcanzó un máximo histórico, impulsado por el aumento de los precios del petróleo derivado del conflicto en Oriente Medio. El encarecimiento del combustible ha elevado de forma significativa los costos operativos del transporte de carga, uno de los sectores clave para la economía estadounidense.
El diésel representa el segundo mayor gasto para los transportistas, por lo que el alza de precios ha generado presión inmediata sobre miles de empresas y conductores independientes. El incremento está ligado a las tensiones geopolíticas que han afectado el suministro energético global y encarecido el crudo.
El impacto es más fuerte entre pequeñas flotas y operadores individuales, que cuentan con menor capacidad para absorber los aumentos o trasladarlos a sus clientes. En varios centros logísticos del país, los costos del combustible han alcanzado niveles récord, afectando la rentabilidad del sector.
Analistas advierten que no se vislumbra un alivio en el corto plazo, ya que la volatilidad del mercado petrolero continúa ligada al conflicto. Esto podría generar mayores costos de transporte y presionar al alza los precios de bienes de consumo en Estados Unidos.


