La inflación en Argentina volvió a acelerarse en marzo al registrar un aumento mensual de 3.4%, su nivel más alto en el último año, de acuerdo con datos oficiales. El resultado interrumpió la tendencia de desaceleración observada en meses anteriores y encendió alertas sobre la persistencia de presiones inflacionarias en la economía del país sudamericano.
El gobierno del presidente Javier Milei atribuyó el repunte principalmente al impacto indirecto del conflicto en Medio Oriente, en particular la guerra entre Estados Unidos e Irán, que ha elevado los precios internacionales de la energía y los combustibles. Autoridades económicas señalaron que el encarecimiento del transporte y de bienes vinculados a la logística explicó buena parte del incremento mensual.
En paralelo, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) detalló que también influyeron factores estacionales, como ajustes en educación y servicios, además de aumentos en rubros sensibles como alimentos. El alza ocurre pese a que la inflación anual ha mostrado una reducción significativa desde los niveles superiores al 100% registrados en años previos.
Analistas advierten que, aunque el gobierno mantiene su estrategia de estabilización macroeconómica, los choques externos siguen representando un riesgo para la convergencia de precios. En ese contexto, la evolución del conflicto internacional y de los costos energéticos será clave para determinar la trayectoria inflacionaria en los próximos meses.


