El precio de la tortilla en México enfrenta nuevas presiones que podrían llevarlo hasta los 30 pesos por kilogramo en algunas regiones del país. Este posible incremento ha generado un desacuerdo entre el gobierno federal y los productores, quienes difieren sobre si existen condiciones reales para justificar el alza en uno de los alimentos básicos de mayor consumo.
Mientras autoridades sostienen que no hay fundamentos técnicos para elevar el precio, representantes del sector advierten que los costos operativos han aumentado de forma significativa. Factores como el encarecimiento de la energía, el transporte y la logística han impactado directamente a las tortillerías, reduciendo sus márgenes de ganancia.
A pesar de que el precio del maíz y la harina se ha mantenido relativamente estable en el último año, el costo final al consumidor ha seguido una tendencia distinta. Actualmente, el kilo de tortilla se vende entre 20 y 25 pesos en promedio, aunque en algunas zonas ya se registran precios más elevados.
El posible incremento preocupa por su impacto en la economía familiar, especialmente en los hogares de menores ingresos, donde la tortilla es un alimento esencial. Especialistas advierten que cualquier aumento podría presionar aún más la inflación y afectar el poder adquisitivo de millones de mexicanos.


