Israel lanzó un intenso ataque contra posiciones de Hezbolá en Líbano, el más significativo desde el inicio de la operación León Rugiente. El operativo causó numerosas bajas, según fuentes libanesas, pese a un supuesto alto el fuego mediado por Pakistán que incluía esta zona.
Hezbolá condenó la ofensiva como un “mortífero ataque” que evidencia la “frustración del enemigo”. En un comunicado, el grupo chiita prometió una respuesta firme a la agresión israelí. Irán también denunció la violación del cese al fuego y anunció medidas disuasorias.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, desmintió la aplicación de la tregua en Líbano y las FDI mantuvieron operaciones selectivas. Esto ocurre pese al anuncio paquistaní de una pausa negociada entre Washington y Teherán.
Expertos advierten que el episodio podría escalar las tensiones en la frontera israelí-libanesa y complicar esfuerzos diplomáticos en Oriente Medio. Hezbolá mantiene su postura de resistencia ante la comunidad internacional.


