Países del Golfo Pérsico, liderados por Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, estudian construir una red de nuevos oleoductos para exportar petróleo evitando el estrecho de Ormuz, según un informe del Financial Times. La iniciativa busca reducir la vulnerabilidad ante tensiones con Irán.
Los proyectos contemplan ampliar rutas terrestres existentes, como el oleoducto Este-Oeste saudí, o crear corredores hacia el mar Rojo, Irak, Jordania o el Mediterráneo, incluyendo posibles infraestructuras multimodales de petróleo, gas y transporte.
Aunque la inversión podría superar los 15.000-20.000 millones de dólares y requerir años de obras y cooperación regional inédita, se considera esencial para garantizar exportaciones estables en un contexto de riesgos marítimos crecientes.
Expertos advierten que esta estrategia podría transformar la logística petrolera mundial, disminuyendo la dependencia de un punto crítico y afectando precios y rutas de suministro globales.



