El primer ministro polaco, Donald Tusk, afirmó que la Unión Europea carece de alternativa para superar el veto de Hungría al paquete de 90.000 millones de euros de ayuda a Ucrania. En la cumbre del Consejo Europeo, Viktor Orbán mantuvo su bloqueo al préstamo clave para la economía y el ejército ucraniano.
Tusk calificó la situación de muy grave: la seguridad de Europa y la supervivencia de Ucrania dependen ahora de intereses políticos internos húngaros. “Si un país veta, no hay forma de sortearlo. No existe plan B”, declaró tras el fracaso de las negociaciones.
El veto responde a disputas bilaterales: interrupción del oleoducto Druzhba, acusaciones de injerencia electoral y exigencias de Orbán para resolver estos conflictos antes de aprobar la ayuda o nuevas sanciones contra Rusia.
Tusk anticipó que la asistencia financiera no se desbloqueará antes del 12 de abril, fecha de las elecciones parlamentarias en Hungría. La parálisis genera preocupación en Bruselas por la cohesión europea ante el conflicto ucraniano.



