Los precios de los metales industriales registraron fuertes caídas en los mercados internacionales ante el recrudecimiento de la guerra en Medio Oriente, que ha elevado los costos de la energía y generado temores sobre una desaceleración económica global. El cobre se hundió hasta un 5,2% en la Bolsa de Metales de Londres (LME), borrando las ganancias acumuladas en el año, mientras que el aluminio cayó hasta un 8,4%, su mayor retroceso desde 2018.
La principal causa es la intensificación de los ataques entre Irán e Israel contra instalaciones energéticas clave, como el yacimiento de gas South Pars en Irán y la planta de gas natural licuado más grande del mundo. Estos eventos dispararon los precios del petróleo Brent por encima de los US$111 por barril y del gas europeo, incrementando la inflación y la aversión al riesgo en activos como las materias primas.
Expertos señalan que el alza energética presiona la actividad manufacturera mundial y reduce la demanda de metales. Wu Kunjin, jefe de investigación de metales básicos en Minmetals Futures, explicó que “cuanto más tiempo se mantengan los precios del petróleo en niveles elevados, mayor será su impacto en la inflación”, aunque la caída actual podría estimular compras en China, donde las reservas se habían acumulado.
En resumen, la combinación de tensiones geopolíticas, mayor inflación y preocupaciones por el crecimiento económico ha golpeado duramente al cobre (cotizando alrededor de US$11.890 por tonelada) y al aluminio (US$3.181 por tonelada), enviando señales de cautela en los mercados globales de commodities.



