Las tienditas de barrio en México atraviesan una severa crisis en 2026. El incremento del IEPS a cigarros y bebidas azucaradas, sumado a la inflación persistente, ha generado una caída en ventas entre 15% y 20% desde enero, según la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC). Se estima que hasta 60,000 establecimientos podrían cerrar si la tendencia continúa.
Los consumidores, con menor poder adquisitivo, priorizan la compra de productos gravados con mayor impuesto como cigarros y refrescos, reduciendo drásticamente la adquisición de artículos básicos: huevos, leche, tortillas y carnes frías. Esto baja el ticket promedio y asfixia el flujo de efectivo diario de los tenderos.
Datos de Nielsen IQ indican que los precios al consumidor final subieron cerca del 6% por estos ajustes fiscales, mientras la inflación general en febrero alcanzó 4.02%. Las familias mexicanas ajustan su gasto y realizan compras más frecuentes pero de menor volumen.
Sin medidas de apoyo específicas para la cadena de abasto popular, miles de estos comercios tradicionales clave para el empleo y el acceso a productos en colonias populares corren riesgo de desaparecer, repitiendo el escenario de 2014-2015 cuando cerraron alrededor de 20,000 tiendas por aumentos similares.



