El conflicto militar entre Estados Unidos e Irán comenzará a afectar la economía mexicana con un incremento en la inflación y presiones alcistas en los precios de los combustibles, advirtieron analistas económicos.
Aunque el país podría obtener una ganancia transitoria por el alza en los precios internacionales del petróleo que exporta, el balance general sería negativo. México importa más de la mitad de la gasolina que consume, lo que provocará mayores costos en diésel, petroquímicos, fertilizantes y transporte.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que se mantendrá el precio de la gasolina gracias al mecanismo de reducción del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), mismo que se aplicó durante la guerra entre Rusia y Ucrania. No obstante, podrían generarse efectos indirectos por disrupciones logísticas y encarecimiento de fletes y seguros.
El analista Enrique Quintana explicó que un shock geopolítico prolongado no resultará favorable para México, pues las pérdidas derivadas de mayores costos, inflación, incertidumbre financiera y menor crecimiento económico mundial superarían ampliamente cualquier beneficio petrolero temporal.



