Hungría detuvo el 6 de marzo de 2026 a siete empleados del banco estatal ucraniano Oschadbank que trasladaban en vehículos blindados, desde Austria hacia Ucrania, 40 millones de dólares, 35 millones de euros y 9 kg de oro, decomisados por unos 80 millones de dólares.
La investigación húngara, que involucra a la Autoridad de Impuestos y Aduanas y al Centro Antiterrorista, detectó en 2026 múltiples envíos similares: ya se incautaron más de 900 millones de dólares, 420 millones de euros y 146 kg de oro con destino a Ucrania.
Péter Szijjártó, ministro de Exteriores húngaro, habló de posible “mafia de guerra ucraniana” y exigió explicaciones a Kiev sobre el uso de efectivo masivo en vez de transferencias bancarias. Las autoridades difundieron video del decomiso.
Ucrania rechazó las acusaciones: el canciller Andrii Sybiha calificó la detención de ilegal y defendió que era un traslado legítimo de activos bancarios. El caso eleva la tensión diplomática entre ambos países.


