Ruanda logró suspender indefinidamente las sanciones que Estados Unidos planeaba imponer a sus altos funcionarios por supuestamente incumplir un acuerdo de paz en la República Democrática del Congo (RDC).
Las medidas, previstas para finales de enero de 2026, respondían a acusaciones de que Kigali apoya al grupo armado M23 y viola el pacto tripartito firmado en diciembre de 2025 en Washington entre Paul Kagame, Félix Tshisekedi y Donald Trump, destinado a acabar con décadas de conflicto en el este congoleño.
El presidente Kagame contactó al senador Lindsey Graham, quien defendió a Ruanda como aliado clave en seguridad y proveedor de minerales estratégicos. Graham presionó a la Casa Blanca y al vicepresidente J.D. Vance para bloquear las sanciones, argumentando que dañarían los esfuerzos de paz regional.
A pesar de la oposición del Departamento de Estado y el Tesoro, Washington decidió congelar indefinidamente el paquete punitivo. La resolución fortalece la posición diplomática de Ruanda en EE.UU. y mantiene incierta la estabilidad del acuerdo en los Grandes Lagos.



