Las exportaciones mexicanas iniciaron 2026 con un desempeño sólido. En enero, el valor total de los envíos al exterior sumó 48,008 millones de dólares, lo que representó un crecimiento anual de 8.1%, de acuerdo con cifras de la balanza comercial del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El avance estuvo sustentado principalmente por el sector manufacturero, que concentró 90.6% del total exportado. Las ventas de manufacturas alcanzaron 43,508 millones de dólares, con un incremento de 9.4% anual. Destacó el fuerte crecimiento de la maquinaria y equipo para industrias diversas, con un alza de 65.8%, así como el desempeño positivo de la minerometalurgia y de los productos metálicos de uso doméstico. En conjunto, las exportaciones no petroleras aumentaron 9.8%.
El mercado estadounidense mantuvo su papel central como principal destino, al concentrar más de 82% de las exportaciones no petroleras. Los envíos hacia Estados Unidos crecieron 7.9%, mientras que las exportaciones dirigidas al resto del mundo avanzaron 19.6%, lo que apunta a una mayor diversificación de mercados.
No todos los sectores mostraron un comportamiento favorable. El sector automotriz registró una caída anual de 9%, afectado por menores ventas al mercado estadounidense, aunque compensó parcialmente con mayores envíos a otros destinos.
Por su parte, las exportaciones petroleras descendieron 33.5%, con ventas por 1,111 millones de dólares, impactadas por un menor precio de la mezcla mexicana —que promedió 55.34 dólares por barril— y por una reducción en el volumen exportado.
Las exportaciones agropecuarias retrocedieron 11.6%, con caídas en productos como jitomate, aguacate y fresa, aunque el mango destacó con un crecimiento de 70.9%. En contraste, las extractivas no petroleras mostraron un avance significativo de 81.1%.
Del lado de las importaciones, el crecimiento fue mayor. En enero sumaron 54,489 millones de dólares, un incremento anual de 9.8%, impulsado principalmente por los bienes intermedios, que crecieron 14.2% y representaron 79.2% del total, reflejando la demanda de insumos para la industria exportadora. En contraste, las importaciones de bienes de consumo cayeron 3.8% y las de bienes de capital retrocedieron 4.4%, señal de cautela en la inversión productiva.
Con estos resultados, la balanza comercial registró en enero un déficit de 6,481 millones de dólares, luego del superávit observado en diciembre. El deterioro respondió principalmente al cambio en la balanza no petrolera, que pasó de un superávit a un déficit en el arranque de 2026.


