Estados Unidos ha realizado uno de los mayores despliegues aéreos en Oriente Medio en las últimas dos décadas, enviando decenas de aviones de carga pesada (C-17 y C-5M), cisternas de reabastecimiento (KC-135 y KC-46) y cazas adicionales en un corto período.
El movimiento incluye más de 170 aeronaves logísticas y de combate, dos grupos de portaaviones en la región y sistemas de defensa aérea avanzados, lo que permite sostener operaciones prolongadas.
Analistas lo califican como “significativo” y lo comparan con preparativos previos a conflictos mayores, en el marco de la presión de la administración Trump por un nuevo acuerdo nuclear con Irán o posibles acciones limitadas.
Irán advierte respuestas contundentes ante cualquier agresión, mientras las negociaciones indirectas siguen estancadas y el Pentágono presenta el despliegue como medida de disuasión en un contexto de alta tensión regional.




