El gobierno de Estados Unidos evalúa modificaciones administrativas en la aplicación de los aranceles al acero y aluminio, impulsadas por las complejidades que enfrentan las empresas al calcular cuotas en productos derivados, como electrodomésticos y maquinaria.El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, admitió en entrevista con CNBC que “en algunos casos puede ser necesario ajustar la forma en que se aplican algunos aranceles por razones de cumplimiento”.
Explicó que muchas compañías han tenido que contratar personal exclusivo para temas de cumplimiento y aclaró que no se pretende imponer revisiones exhaustivas que compliquen la operación empresarial.
Greer defendió la efectividad de la medida: los aranceles han impulsado la producción nacional, con más acero enviado, nuevas líneas de producción y fundiciones de aluminio abiertas.
“Claramente van en la dirección correcta y van a permanecer”, afirmó, manteniendo la tasa de hasta 50% en acero y aluminio, y 25% para México bajo la Sección 232.Expertos señalan que los cambios probables se limitarían a aspectos operativos, como la metodología de cálculo del contenido metálico, sin alterar el núcleo proteccionista. Persiste incertidumbre jurídica, ya que la Suprema Corte revisa la legalidad de estos gravámenes el 20 de febrero, mientras México no ha logrado reducciones sustanciales en las negociaciones.




