El ayatolá Alí Jameneí, líder supremo de Irán, reafirmó que el enriquecimiento de uranio y el desarrollo de energía nuclear son un derecho innegable de la República Islámica, respaldado por los estatutos del OIEA y aplicable a todas las naciones. En un mensaje en X, rechazó cualquier injerencia externa, especialmente de Estados Unidos.
Las declaraciones se dan en medio de negociaciones indirectas entre Teherán y Washington, reanudadas en Ginebra tras interrupciones por tensiones con Israel y amenazas militares estadounidenses en 2025.
Jameneí criticó las exigencias estadounidenses de eliminar por completo la capacidad de enriquecimiento iraní, insistiendo en que todos los países tienen derecho soberano a poseer instalaciones nucleares para fines pacíficos.
Irán está dispuesto a limitar o diluir sus reservas de uranio enriquecido al 60% a cambio del levantamiento total de sanciones, pero sin renunciar al principio del enriquecimiento civil, considerado inalienable bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear.




