Cuentas anónimas en plataformas como X rastrean y publican en tiempo real los movimientos de aviones militares estadounidenses, poniendo en riesgo su seguridad operacional.
La mayor Claire Randolph señaló que perfiles dedicados monitorean y difunden datos precisos de vuelos: “Hay gente anónima que estudia dónde van nuestros aviones y lo publica abiertamente”.
La paradoja es clara: la misma información, si la recopilaran analistas militares de EE.UU., sería clasificada como secreta o de alto secreto. Al venir de fuentes abiertas, circula sin restricciones y equivale a inteligencia valiosa.
Esto complica enormemente mantener el secreto en operaciones masivas con cientos de aeronaves. La Fuerza Aérea reconoce que ocultar estos movimientos se ha vuelto “muy, muy difícil” ante la vigilancia digital ciudadana.




