Un decorador con 30 años de servicio en Sandringham, Christopher John Eadie (63), se suicidó por ahorcamiento en octubre pasado, según dictaminó una investigación en Norfolk, Reino Unido.
El rey Carlos III le pidió pintar una pagoda sobre una estatua de Buda con colores “chillones”. Al no gustarle el resultado, ordenó repintarla y contrató a otro, lo que dejó a Eadie “devastado”, según declaró su hermano ante el tribunal.
La forense señaló que el suicidio fue influido por la reducción de trabajos en la finca, la pérdida de ese encargo específico y preocupaciones de salud, incluyendo posibles síntomas de cáncer.
El caso ha generado atención en la prensa británica por el fuerte impacto emocional que decisiones de la realeza pueden tener en el personal de larga trayectoria.




