BBVA México respaldó el Plan México del gobierno federal, que prevé 6 billones de pesos en inversión en infraestructura, pero condicionó su éxito a la existencia de reglas claras y certidumbre jurídica para atraer financiamiento privado.
Eduardo Osuna, director general del banco, afirmó que el diagnóstico oficial es acertado: sin inversión sostenida no habrá crecimiento económico significativo.El principal obstáculo identificado por Osuna es la falta de oferta energética suficiente, competitiva y limpia.
Según el banquero, resolver este cuello de botella impulsaría la participación privada en múltiples sectores y superaría barreras como las reformas judiciales y los aranceles que afectaron la inversión en 2025.
Osuna destacó que aún faltan detalles clave sobre los contratos mixtos y las asociaciones público-privadas, sobre todo en el sector energético. “Si se ejecuta el espíritu del plan, sería transformador para el crecimiento”, señaló, aunque insistió en la necesidad de conocer las condiciones contractuales para evaluar su viabilidad real.
El banco proyecta un crecimiento del PIB de 1.2% en 2026, ligeramente mejor que en 2025 pero aún limitado. El impacto del Plan México sería más notorio a partir de 2027, con potencial para elevar la inversión total hasta un 25% y generar efectos multiplicadores si la ejecución es eficiente y transparente.




