La OTAN ha restringido el intercambio de información sensible con Estados Unidos ante las repetidas declaraciones del presidente Donald Trump sobre la necesidad de controlar o anexar Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca.
Funcionarios europeos temen que los datos compartidos lleguen directamente a Trump y se utilicen para justificar presiones militares o coercitivas en la isla ártica, lo que ha generado una profunda desconfianza entre aliados.
En respuesta a las amenazas de Trump de imponer aranceles del 10% (escalables al 25%) a exportaciones de ocho países de la OTAN a partir de febrero de 2026, Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia han reforzado su presencia militar en Groenlandia con ejercicios conjuntos.
La crisis ha llevado las relaciones transatlánticas a su nivel más bajo en décadas, amenazando la unidad de la alianza y acelerando discusiones en Europa sobre mayor autonomía en defensa, mientras Trump insiste en que Groenlandia es estratégica frente a Rusia y China.




