Un estudio del Instituto Kiel de Economía Mundial revela que los aranceles impuestos por Donald Trump a productos importados recaen casi totalmente en compradores estadounidenses. Solo el 4% de la carga es asumida por exportadores extranjeros, mientras que el 96% se traslada a importadores, empresas locales y, en última instancia, a los consumidores de EE.UU.
El análisis, basado en 25 millones de transacciones por valor de casi 4 billones de dólares, demuestra que los exportadores no bajaron precios de manera significativa ante los gravámenes. En vez de absorber costos, redujeron volúmenes enviados a EE.UU. o redirigieron ventas a otros mercados, preservando sus márgenes de ganancia.
Los investigadores Julian Hinz, Aaron Lohmann, Hendrik Mahlkow y Anna Vorwig contradicen las afirmaciones de la administración Trump de que los países exportadores pagan los aranceles. Los 200 mil millones de dólares adicionales recaudados por aduanas equivalen, según el informe, a “un impuesto extraído directamente de empresas y hogares estadounidenses”.El ajuste principal ocurre mediante menor comercio, no por concesiones en precios.
El estudio refuerza evidencias previas sobre el impacto real de las políticas proteccionistas y subraya que el efecto económico recae mayoritariamente en el consumo interno de EE.UU., sin detallar productos o países específicos más allá de referencias generales.




