China logró su objetivo oficial al registrar un crecimiento económico del 5% en 2025, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas. El Producto Interno Bruto alcanzó los 140.19 billones de yuanes (aproximadamente 20.13 billones de dólares), manteniendo al país como la segunda mayor economía mundial.El avance se vio empañado por una notable desaceleración en el último trimestre del año, cuando el PIB creció solo 4.5% interanual, la tasa más baja en tres años.
La debilidad del consumo interno, la crisis persistente en el sector inmobiliario y presiones deflacionarias fueron los principales factores que limitaron el desempeño.El motor clave del crecimiento fue el sector exportador, que generó un superávit comercial récord cercano a 1.2 billones de dólares.
Las exportaciones se diversificaron hacia mercados no estadounidenses, logrando resistir los aranceles impuestos por Estados Unidos y mostrando fortaleza ante el proteccionismo global.Para 2026, las perspectivas se tornan más inciertas debido al aumento del proteccionismo internacional y las políticas impredecibles de la administración Trump en Estados Unidos.
Analistas señalan que la fuerte dependencia de las exportaciones podría volverse insostenible si la demanda interna no logra recuperarse con mayor fuerza.




