El Reino Unido rechazó tajantemente la iniciativa de Francia e Italia para reanudar contactos diplomáticos directos con Vladímir Putin y buscar una solución negociada al conflicto en Ucrania.
La ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, afirmó que no hay indicios reales de que Rusia esté interesada en la paz y defendió mantener la presión máxima sobre Moscú mediante sanciones económicas y apoyo militar continuo a Kiev.
Cooper insistió en que el eje de las negociaciones debe seguir centrado en Ucrania y sus aliados más próximos, principalmente Estados Unidos y los países europeos que respaldan firmemente a Volodímir Zelenski.
La postura británica pone de manifiesto las crecientes divisiones en Europa sobre cómo enfrentar el conflicto, justo cuando Bruselas teme quedar al margen si Washington lidera eventuales conversaciones con Rusia.




