La Copa Mundial de Futbol 2026 se perfila como uno de los principales detonantes del consumo en México, con un impacto positivo para empresas de alimentos, bebidas, autoservicios y servicios. Analistas estiman que el evento generará una derrama económica de alrededor de 3 mil millones de dólares, beneficiando a compañías como Walmart, Bimbo, FEMSA y Alsea, que podrían registrar un aumento en ventas previo y durante el torneo.
El crecimiento del consumo estará respaldado por diversos factores macroeconómicos, entre ellos el aumento al salario mínimo, la continuidad de programas sociales y un entorno de tasas de interés a la baja. Estas condiciones fortalecerían el poder adquisitivo de los hogares, incentivando el gasto en productos de consumo básico y discrecional, en un contexto de mayor confianza económica.
Sin embargo, el sector enfrenta desafíos relevantes, como presiones inflacionarias cercanas al 4 por ciento y el incremento de más de 80 por ciento en el IEPS aplicado a bebidas azucaradas. Estos factores podrían limitar parte del crecimiento, aunque especialistas consideran que las empresas cuentan con estrategias para absorber los costos.
Además, la llegada de turistas nacionales y extranjeros impulsará sectores como hotelería, restaurantes y comercio local, consolidando al Mundial 2026 como un catalizador económico más allá del ámbito deportivo.




