Un año después de la presentación del Plan México por la presidenta Claudia Sheinbaum (13 de enero de 2025), la inversión fija bruta permanece estancada y el nearshoring no despega. El gobierno se propuso elevar la inversión por encima del 25% del PIB a partir de 2026 y llegar al 28% en 2030, con la meta de ubicar al país entre las 10 economías más grandes del mundo.Sin embargo, en el tercer trimestre de 2025 la inversión cayó a 22% del PIB, por debajo del 24% alcanzado en 2024.
Analistas atribuyen esta debilidad a la incertidumbre interna en temas como la reforma al Poder Judicial y las políticas energéticas, que han minado la confianza de los inversionistas, más que a factores externos como la administración Trump.
El nearshoring sigue sin reactivarse. Víctor Manuel Herrera, del IMEF, señaló que “no habrá impulso real hasta que haya una renegociación exitosa del T-MEC y señales claras de certidumbre”. El IMCO estima que los 27,200 millones de dólares asignados en 2026 a proyectos estratégicos son insuficientes frente a los 46,200 millones anuales necesarios para cumplir las metas.
Con un crecimiento proyectado de solo 0.4% en 2025 y 1.3% en 2026, la revisión del tratado comercial en julio próximo se perfila como el momento decisivo para recuperar el dinamismo inversor y revertir la tendencia actual.




