El secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, afirmó que Washington mantiene un control permanente sobre la venta del crudo venezolano, tanto del stock acumulado como de la producción futura.
Los ingresos por esas ventas se depositan en cuentas supervisadas por el gobierno estadounidense, lo que, según Wright, le da a Washington una posición de fuerza para influir en los cambios políticos y económicos en Venezuela.
Empresas como Chevron podrían elevar su producción en un 50% en los próximos 18-24 meses con inversiones en infraestructura, mientras que Repsol y otras podrían contribuir aumentando la extracción de gas, lo que impulsaría indirectamente el petróleo.
Wright estimó que recuperar los 3 millones de barriles diarios requeriría unos 100.000 millones de dólares en la próxima década, siempre bajo condiciones políticas y económicas estables.




