Rusia lanzó un ataque masivo contra objetivos en Ucrania, empleando por segunda ocasión el misil balístico hipersónico Oreshnik (velocidad Mach 10), según informó el Ministerio de Defensa ruso. Moscú lo presentó como represalia a un supuesto intento ucraniano de atacar una residencia presidencial.
El misil, considerado imposible de interceptar por los sistemas antiaéreos actuales, impactó principalmente en el oeste del país. La alta representante de la UE, Kaja Kallas, lo calificó como una grave escalada y exigió reforzar de inmediato las defensas antiaéreas europeas.
Kirill Dmítriev, enviado especial de Putin, respondió en redes sociales burlándose de Kallas: «Ni siquiera alguien no muy brillante debería ignorar que no hay defensas aéreas capaces de detener al Oreshnik a Mach 10».
El hecho, ocurrido en pleno debate sobre garantías de seguridad para Ucrania, ha sido condenado por varios líderes europeos y eleva significativamente la tensión entre Rusia y Occidente.




